EL VIAJE MÁS EXCLUSIVO DE ‘THE ODYSSEY’ EN IMAX 70MM YA ENCIENDE LAS REDES!
Las redes sociales han estallado de emoción luego de que los primeros afortunados comenzaran a compartir las impresionantes imágenes de cómo luce la esperadísima obra de Christopher Nolan en su formato físico definitivo.
Fiel a su obsesión por el cine analógico y la máxima pureza visual, el aclamado director concibió esta epopeya mitológica para ser proyectada en su total esplendor en cinta IMAX de 70 milímetros, una experiencia tan monumental y técnicamente exigente que solo puede disfrutarse en apenas 40 salas equipadas en todo el mundo.
Admirado por la industria y aplaudido por la crítica, Christopher Nolan ya demostró en la galardonada Oppenheimer que podía rodearse de los mejores a la hora de llevar una historia a la pantalla. En La Odisea, su decimocuarto largometraje (que llega a los cines el viernes 17 de julio), lo ha vuelto a hacer, repitiendo con alguno de sus intérpretes fetiche e introduciendo en su universo creativo a otros por primera vez. Un elenco principal para el que, como en el poema épico de Homero, nos va a venir bien tener alguna pista acerca de quién es quién.
Descubrimos los nombres de los intérpretes que se han puesto en la piel de los personajes creados por Homero.
Sin duda, fue una empresa enorme», dijo Christopher Nolan sobre llevar a la pantalla La Odisea, el monumental poema de Homero. «No creo que me hubiera sentido preparado para asumir esta película hasta ahora». Más
Mientras filmaban La Odisea, ocurrió algo que ningún departamento de efectos especiales podía planear.
Un delfín apareció saltando frente a las cámaras.
La reacción del director de fotografía fue inmediata:
«¿Sabes dónde no pasa eso? En un tanque artificial.»
Y esa frase resume mejor que cualquier entrevista la forma de hacer cine de Christopher Nolan.
Porque cuando decide filmar en escenarios reales, navegar en mares reales o construir aquello que podría resolverse con una computadora, no lo hace por nostalgia ni por capricho.
Lo hace porque sabe que la realidad siempre guarda algo imposible de fabricar.
Una ola inesperada.
Una nube que cambia la luz.
Un delfín que aparece en el momento exacto.
Son accidentes felices que ningún algoritmo puede predecir.
Nolan no busca hacer documentales ni reconstrucciones históricas perfectas.
Es un artista, no un historiador.
Pero justamente por eso persigue una rigurosidad visual casi obsesiva: quiere que, aunque la historia sea una interpretación, la experiencia de verla se sienta auténtica.
Quizás esa sea la mayor paradoja de su cine.
Mientras adapta relatos escritos hace miles de años, está construyendo una forma de hacer películas que también terminará formando parte de la historia del cine.
